Tengo 2 gatos, pero la historia más especial de cómo llegó a mí surgió de Agatha, yo iba por el frío del páramo vía Choachí al Cerro de Guadalupe y en medio de la nada, estaba ella, solita en la vía.
Yo me detuve, por casualidad llevaba una manta, agua y comida para gatitos, Agatha estaba muy desnutrida y no podía ni acercarse a la comida porque todo su cuerpo temblaba por su avanzado estado de abandono. Así que bebió y comió un poco, la envolví en la cobija y al alzarla durmió en mis brazos toda la tarde.
Al llegar a casa, la bañé en la tina con agua tibia mientras la consentía y así la hice parte de mí. Luego, fuimos al veterinario y con él llegó la sorpresa que es muy ancianita, tuvo que recetarle jarabe para la tos y algunos medicamentos para las infecciones porque los ojitos le sangraban todo el tiempo, hasta la luz natural hacía que le dolieran y no podía abrirlos en ningún momento; de eso han transcurrido 6 meses ...
Es muy consentida y duerme encima de mi pecho o espalda todas las noches porque cuando hace mucho frío le dan sus ataques de tos a la madrugada pero para eso y para que se viera bonita le compré unos abrigos hermosos; ahora se le está cayendo un colmillo, de los pocos dientecitos que le quedan. Todo esto, hace de Agatha una viejita muy adorable y su mirada triste de cuando nos conocimos vaya despareciendo...
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